Monseñor Teodoro Gómez: una vocación nacida de la misión
Foto: cortesía
El obispo de Choluteca murió en Madrid mientras se dirigía a Roma para la Visita ad Limina Apostolorum.
Tegucigalpa, Honduras. La Iglesia católica hondureña recibió con pesar el fallecimiento de monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de Choluteca, ocurrido el 28 de septiembre de 2026 en Madrid, España, mientras viajaba hacia Roma para participar en la Visita ad Limina Apostolorum junto con los obispos de Honduras.
La historia de monseñor Teodoro permite comprender una experiencia pastoral de Honduras que tiene profundas raíces en la renovación de la Iglesia del siglo XX. Su vocación estuvo vinculada al impulso misionero de los padres Javerianos de Canadá y a una de las expresiones más significativas de la participación de los laicos en la evangelización: los Delegados de la Palabra de Dios.
Los Delegados de la Palabra, semilla de su vocación
Esta experiencia surgió en la Diócesis de Choluteca en 1966, en el contexto de la recepción del Concilio Vaticano II. La Sacrosanctum Concilium había previsto la celebración de la Palabra en comunidades donde no hubiera sacerdote, bajo la dirección de un diácono u otra persona delegada por el obispo. En Choluteca, esta orientación conciliar se concretó en la formación de campesinos para llevar la Palabra a comunidades rurales sin presencia sacerdotal estable. Con el tiempo, el proceso fortaleció comunidades cristianas y se convirtió también en fuente de vocaciones sacerdotales.
Monseñor Teodoro fue fruto de esta historia eclesial. Nació el 7 de mayo de 1963 en El Banquito, Honduras. Antes de ingresar al seminario trabajó en el campo y fue Delegado de la Palabra de Dios. Él mismo reconoció la importancia de aquella experiencia en su camino vocacional: «Yo soy fruto de haber comenzado como delegado de la Palabra en mi comunidad».
Sacerdote, formador y obispo de Choluteca
Ordenado sacerdote en 1996, desarrolló un amplio ministerio pastoral y dedicó especial atención a la formación sacerdotal. Fue formador del Seminario Mayor de Tegucigalpa, vicario general y vicario episcopal de pastoral, entre otros servicios. En 2020 fue nombrado obispo auxiliar de Tegucigalpa y, en 2023, obispo de Choluteca, la misma Iglesia particular donde había nacido su vocación.
Al momento de su muerte era vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Honduras y presidente de Cáritas Honduras.
Fidelidad hasta el último camino
La Visita ad Limina Apostolorum expresa la comunión de los obispos con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. Monseñor Teodoro murió mientras se dirigía a Roma para cumplir esta misión.
Su último camino puede contemplarse así como una imagen de su ministerio: una vida nacida de la misión, formada en la comunidad y entregada al servicio de la Iglesia hasta el final.
Su escudo episcopal, con la figura del sembrador, ofrece la síntesis de toda esta historia: las raíces campesinas, la semilla de la Palabra y la misión de hacerla fructificar.
El sembrador terminó su peregrinación en el camino hacia Roma. La semilla de su vocación permanece en la Iglesia.
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Fuente: Cáritas América Latina y el Caribe, Vatican News y Concilio Vaticano II (constitución Sacrosanctum Concilium, n. 35).
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