León XIV y Trump: qué dijo el Papa sobre las armas nucleares
Foto: Albarubescens, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
Durante 2026 las relaciones entre el Papa León XIV y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han ocupado titulares en todo el mundo. En el centro de la discusión está un tema que la Iglesia católica considera de enorme gravedad moral: la guerra y las armas nucleares. El 26 de septiembre, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el cardenal Pietro Parolin volvió a exponer la posición de la Santa Sede sobre el desarme.
En medio de tantas noticias, opiniones y hasta videos falsos que circulan en las redes, queremos ofrecer a nuestros lectores un resumen claro de lo que realmente dijo el Papa y de lo que enseña la Iglesia sobre este tema.
Cómo comenzó la tensión entre el Papa y Trump
La tensión se hizo pública en abril de 2026, en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El 7 de abril, el presidente Trump amenazó con destruir a toda una civilización si Irán no cumplía un plazo relacionado con el estrecho de Ormuz. Ese mismo día, al salir de su residencia de Castel Gandolfo, el Papa León XIV calificó esa amenaza de inaceptable. Explicó que no se trataba solo de una cuestión de derecho internacional, sino de una cuestión moral, y recordó que los ataques contra la población y las infraestructuras civiles nunca son legítimos.
En los días siguientes, el presidente Trump criticó públicamente al Papa en sus redes sociales, cuestionando su postura en política exterior. Las críticas continuaron en las semanas posteriores. A comienzos de mayo, el mandatario acusó al Papa de estar de acuerdo con que Irán tuviera un arma nuclear, una afirmación que el propio Pontífice desmintió.
Para muchos observadores, se trata de uno de los momentos de mayor tensión entre la Santa Sede y un gobierno estadounidense en décadas. Esto llama todavía más la atención porque León XIV, nacido en Chicago, es el primer Papa de la historia nacido en Estados Unidos.
“Que lo haga con la verdad”: la respuesta del Papa
El 5 de mayo, a la salida de Castel Gandolfo, los periodistas preguntaron al Papa por estas críticas. Su respuesta fue serena y firme. Recordó que la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio y predicar la paz, y añadió una frase que dio la vuelta al mundo: si alguien quiere criticarlo por anunciar el Evangelio, «que lo haga con la verdad», como recogió Vatican News.
Sobre la acusación relacionada con Irán, el Papa fue claro: la Iglesia lleva años pronunciándose en contra de todas las armas nucleares, sin excepción. No se trata de apoyar a un país o a otro, sino de rechazar un tipo de armamento capaz de destruir ciudades enteras y poner en riesgo a la humanidad.
Al ser preguntado por la legítima defensa, el Pontífice reconoció que la Iglesia la ha aceptado históricamente, pero advirtió que, desde la llegada de la era nuclear, todo el concepto de guerra debe ser repensado. Y concluyó que siempre será mucho mejor el diálogo que arriesgarse a un conflicto nuclear.
El encuentro con Marco Rubio
Dos días después, el 7 de mayo, el Papa recibió en el Vaticano al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Antes del encuentro, el Pontífice había expresado su deseo de un buen diálogo que permitiera entenderse mejor.
La reunión, de más de 45 minutos, fue descrita por la Sala de Prensa de la Santa Sede como un intercambio cordial de puntos de vista. El Departamento de Estado estadounidense la calificó de amistosa y constructiva, y destacó la colaboración entre ambos en favor de la libertad religiosa. Rubio también se reunió con el cardenal Parolin, secretario de Estado del Vaticano.
Este encuentro muestra el estilo de la diplomacia de la Santa Sede: mantener abiertos los canales de diálogo incluso en medio de las diferencias, sin renunciar a sus principios.
Parolin en la ONU: la legítima defensa no justifica el rearme
El 26 de septiembre de 2026, durante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el cardenal Parolin pronunció la intervención de la Santa Sede. Reconoció el derecho de los pueblos a defenderse, pero advirtió que ese derecho no puede convertirse en excusa para una carrera hacia un rearme masivo, especialmente con armas nucleares o con armas autónomas, como informó ACI Prensa.
El cardenal citó la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, que pide pasar de una cultura del poder a una verdadera cultura de la negociación. En esa visión, el diálogo y la diplomacia deben ser el camino habitual para resolver los conflictos, no la excepción.
Lo que enseña la Iglesia sobre las armas nucleares
La postura del Papa León XIV no es una opinión personal ni una toma de partido política. Es la continuidad de una enseñanza que la Iglesia ha desarrollado durante más de sesenta años.
En 1963, en plena Guerra Fría, san Juan XXIII pidió en la encíclica Pacem in terris (n. 112) que se prohibieran las armas nucleares y que se avanzara hacia un desarme real y controlado. El Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et spes (n. 80), condenó todo acto de guerra que busque la destrucción indiscriminada de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes, una enseñanza que recoge el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2314).
El Catecismo reconoce la legítima defensa, pero la somete a condiciones muy estrictas (n. 2309) y advierte que la acumulación de armas no asegura una paz verdadera (n. 2315). En 2017 la Santa Sede fue uno de los primeros Estados en ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares de la ONU. Y en noviembre de 2019, en Hiroshima, el papa Francisco afirmó que el uso de la energía atómica con fines de guerra es inmoral, como lo es también la posesión de armas atómicas.
El Papa León XIV se inscribe en esta línea. Su mensaje no va dirigido contra un país o un gobernante en particular, sino contra la lógica que pone en manos de unos pocos la capacidad de destruir la vida de millones.
Cuidado con los videos falsos
En medio de esta polémica, en las redes sociales han circulado videos manipulados que atribuyen al Papa palabras que nunca dijo. Uno de ellos, ampliamente compartido, aseguraba que León XIV había exigido la destitución del presidente Trump. Verificadores de noticias comprobaron que en ese video el Papa hablaba de la guerra en Medio Oriente, pero en ningún momento mencionaba al presidente ni pedía su destitución.
Este tipo de contenidos, muchas veces creados o editados con inteligencia artificial, buscan generar división. Antes de compartir un video o una frase atribuida al Papa, conviene verificarla en fuentes oficiales como Vatican News o el sitio del Vaticano.
Un Papa que no es de un partido
Algunos quieren presentar estas diferencias como una pelea política. Pero el Papa no es líder de un partido ni de una nación en conflicto. Es el pastor universal de la Iglesia, y su misión es anunciar el Evangelio de la paz a todos, sin importar su nacionalidad o su ideología.
Cuando el Papa defiende la vida de los civiles en una guerra, la dignidad de los migrantes o el rechazo a las armas nucleares, no está atacando a nadie: está siendo fiel a Jesucristo, que nos llamó bienaventurados a los que trabajan por la paz (Mt 5,9). La misma fidelidad lo lleva a defender la vida del niño por nacer y del enfermo en sus últimos días.
Qué significa esto para los católicos de Honduras
Esta noticia puede parecer lejana, pero no lo es. Miles de familias hondureñas tienen hijos, hermanos o padres que viven y trabajan en Estados Unidos, y siguen con atención todo lo que ocurre en ese país. Muchas de ellas se sienten interpeladas cuando escuchan al Papa hablar de la paz, de los migrantes y de la dignidad de toda persona.
También nosotros conocemos el dolor de la violencia. Sabemos lo que significa que una comunidad viva con miedo y que los conflictos se resuelvan con amenazas en lugar de diálogo. Por eso el mensaje del Papa nos toca de cerca: la paz entre las naciones comienza con la paz en las familias, en los barrios y en el corazón de cada persona.
Como católicos estamos llamados a escuchar al Santo Padre con confianza, a informarnos en fuentes serias y a no dejarnos arrastrar por la polarización que tantas veces divide incluso a las comunidades cristianas. Podemos tener opiniones políticas distintas, pero todos compartimos la misma fe y el mismo deseo de paz.
Rezar por los gobernantes y por la paz
San Pablo pide a los cristianos orar por los que gobiernan, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz (1 Tm 2,1-2). Esa oración incluye a todos los líderes del mundo, también a aquellos con quienes no estamos de acuerdo.
En este mes de octubre, en el que el Papa nos ha pedido rezar el Rosario por la paz, podemos ofrecer una decena por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre el diálogo, protejan a los inocentes y renuncien a la amenaza de la destrucción. Pidamos también por el Santo Padre, para que el Señor lo sostenga en su misión de ser constructor de puentes en un mundo dividido.
Fuentes: Vatican News (declaraciones del Papa León XIV en Castel Gandolfo, 5 de mayo de 2026), ACI Prensa (intervención del cardenal Parolin en la ONU, 26 de septiembre de 2026), Vatican.va (Pacem in terris, Gaudium et spes, Catecismo de la Iglesia Católica, discurso del papa Francisco en Hiroshima, 24 de noviembre de 2019) y Chequeado.

Deja tu comentario