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Papa León XIV a Special Olympics: el deporte que enseña a compartir

Foto: Special Olympics 2017, CC0, vía Wikimedia Commons

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El Papa León XIV recibió el sábado 19 de septiembre de 2026 a una delegación de atletas italianos de Special Olympics, la organización internacional que promueve el deporte para personas con discapacidad intelectual. En la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre confesó que él también ama mucho el deporte y pidió a estos atletas que muestren al mundo que compartir es el único camino que conduce a la paz.

Fue un encuentro sencillo, lleno de alegría, con unos 150 deportistas, entrenadores y responsables que el año pasado participaron en los Juegos Mundiales de Invierno de Turín 2025. Pero el mensaje del Papa va mucho más allá de una audiencia protocolaria: es una lección sobre la dignidad de cada persona y sobre el verdadero sentido de competir.

En Lourdes Medios te contamos qué dijo el Papa León XIV, qué es Special Olympics y por qué este encuentro tiene tanto que decir a nuestras familias y parroquias.

Qué es Special Olympics

Special Olympics es un movimiento deportivo fundado en 1968 por Eunice Kennedy Shriver, hermana del presidente estadounidense John F. Kennedy. Nació con una intuición muy clara: las personas con discapacidad intelectual tienen derecho a practicar deporte, a competir, a entrenarse y a vivir la alegría del juego como cualquier otra persona.

Hoy está presente en más de 190 países y reúne a unos cinco millones de atletas. Organiza competiciones locales, nacionales e internacionales, y cada dos años celebra Juegos Mundiales, alternando ediciones de verano y de invierno.

Su lema resume muy bien su espíritu: “Déjenme ganar. Pero si no puedo ganar, déjenme ser valiente en el intento”. Es una frase que habla de esfuerzo, de dignidad y de coraje, y que cualquier deportista, con o sin discapacidad, puede hacer suya.

En Italia, la organización está dirigida por Alessandra Palazzotti, quien expresó el orgullo de toda la familia de Special Olympics por el reconocimiento del Santo Padre.

El Papa León XIV: “Yo también amo mucho el deporte”

El Santo Padre comenzó su saludo expresando la alegría de encontrarse con la delegación y de compartir, aunque fuera por un momento, la emoción de sus competiciones. Luego hizo una confesión personal que arrancó sonrisas: él también es un gran aficionado al deporte.

No es un detalle menor. El Papa León XIV ha mostrado en varias ocasiones su cercanía con el mundo deportivo, y a comienzos de este año publicó una carta dedicada al valor del deporte, “La vida en abundancia”, con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina.

En su discurso a Special Olympics explicó por qué el deporte le importa tanto: porque tiene un gran valor educativo. Practicarlo, dijo el Papa, forma a las personas en valores nobles y auténticos, y ofrece además la oportunidad de dar testimonio de ellos.

Las virtudes que nacen en la cancha

El Papa León XIV recordó que participar en una competición exige comprometerse en serio, con esfuerzo y perseverancia. Y enumeró algunas virtudes que el deporte ayuda a crecer: la lealtad, la confianza, la apertura, el espíritu de equipo y la valentía.

Luego añadió algo que tocó el corazón de los presentes. Los atletas de Special Olympics, explicó el Papa, viven y transmiten estos valores de una manera verdaderamente especial, tanto a sus adversarios como a quienes los ven competir.

Quien ha asistido alguna vez a una competición de Special Olympics sabe de qué habla el Papa. Es común ver a un atleta detenerse para ayudar a un compañero que se cayó, o celebrar con la misma alegría el triunfo propio y el ajeno. En esas escenas se ve el deporte en su forma más pura.

Un lenguaje universal que une a los pueblos

En su mensaje, el Papa León XIV retomó una enseñanza del Papa Francisco: el deporte es uno de esos lenguajes universales que superan las diferencias culturales, sociales, religiosas y físicas, y que logran unir a las personas.

La idea es muy bella. En una cancha no importa el idioma, el color de la piel ni la condición económica. Todos juegan el mismo juego, respetan las mismas reglas y comparten las mismas victorias y derrotas. El deporte, así entendido, se convierte en una escuela de fraternidad.

Por eso el Papa insiste en que el mundo necesita con urgencia a atletas como los de Special Olympics. Personas que, con su vida, muestren que el camino de compartir y de amar es el único que conduce de verdad a la felicidad y a la paz.

“Recuerdan a todos los verdaderos valores de la vida”, dijo el Santo Padre de estos deportistas.

Contra la cultura del descarte

El encuentro del Papa con Special Olympics tiene un significado que va más allá del deporte. En una sociedad que muchas veces mide a las personas por su productividad, su belleza o su rendimiento, las personas con discapacidad intelectual corren el riesgo de ser apartadas o ignoradas.

La Iglesia enseña con claridad que toda vida humana tiene una dignidad infinita, desde la concepción hasta la muerte natural, y que esa dignidad no depende de las capacidades de cada uno. Una persona con síndrome de Down, con autismo o con cualquier otra discapacidad intelectual es tan amada por Dios como cualquier otra.

Cuando el Papa recibe a estos atletas en el Vaticano, les agradece su alegría y los presenta como maestros de vida, está haciendo un gesto profético. Les dice al mundo entero que estas personas no son una carga, sino un regalo.

El ejemplo de San Pier Giorgio Frassati

Al final de su saludo, el Papa León XIV encomendó a los atletas a la protección de la Virgen María y de San Pier Giorgio Frassati, el joven italiano canonizado junto a San Carlo Acutis.

Frassati fue un gran deportista. Amaba la montaña, el esquí y las largas caminatas con sus amigos, y al mismo tiempo dedicaba su tiempo a los pobres y a los enfermos de Turín. Murió muy joven, en 1925, después de contagiarse de una enfermedad mientras atendía a los más necesitados.

El Papa lo presentó como un joven que supo traducir los valores del deporte en una vida santa. Es un modelo perfecto para los atletas de Special Olympics y para todos los jóvenes que practican deporte: el esfuerzo de la cancha puede convertirse en entrega a los demás.

El Santo Padre concluyó impartiendo su bendición apostólica a los atletas, a sus entrenadores, al personal de la organización, a sus familias y a todos sus seres queridos.

Qué nos enseña este encuentro en Honduras

En Honduras también hay niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual que sueñan con practicar deporte. Special Olympics tiene presencia en nuestro país y en Centroamérica, y muchas familias han visto cómo el deporte transforma la vida de sus hijos, les da confianza y los integra en la comunidad.

El mensaje del Papa León XIV nos invita a mirar a nuestro alrededor. ¿Hay en nuestra colonia, en nuestra escuela o en nuestra parroquia personas con discapacidad que se quedan al margen? ¿Qué podemos hacer para incluirlas?

Muchas de estas familias viven su realidad en silencio. Los padres se preocupan por el futuro de sus hijos, por su educación, por su salud y por quién los cuidará cuando ellos ya no estén. Una comunidad cristiana que se acerca, escucha y acompaña puede aliviar mucho ese peso.

A veces basta con algo sencillo: invitar a un joven con discapacidad a jugar en el equipo del barrio, organizar una jornada deportiva inclusiva o simplemente acompañar a una familia que vive esta realidad con esfuerzo y amor.

Cómo vivirlo en nuestra parroquia

Las parroquias pueden ser lugares donde nadie se sienta excluido. Algunas ideas para poner en práctica el mensaje del Papa:

  • Organizar actividades deportivas inclusivas en la pastoral juvenil, donde jueguen juntos jóvenes con y sin discapacidad.
  • Acompañar a las familias que tienen hijos con discapacidad intelectual, con visitas, oración y ayuda concreta.
  • Adaptar la catequesis para que los niños con discapacidad puedan prepararse para los sacramentos.
  • Celebrar sus logros, reconociendo públicamente el esfuerzo de los deportistas con discapacidad de nuestra comunidad.
  • Rezar por los atletas de Special Olympics y por todas las personas con discapacidad, para que sean acogidas y valoradas.

Una comunidad que abraza a los más frágiles se parece más al Evangelio. Jesús siempre puso en el centro a quienes la sociedad dejaba a un lado.

Valientes en el intento

El lema de Special Olympics, ser valientes en el intento, es también un buen resumen de la vida cristiana. No siempre ganamos, no siempre llegamos primero, pero el Señor no nos pide medallas, sino un corazón que se esfuerza y que ama.

El Papa León XIV nos ha recordado que estos atletas son maestros de alegría y de fraternidad. Aprendamos de ellos a compartir, a celebrar el bien de los demás y a no rendirnos ante las dificultades.

Encomendemos a la Virgen de Suyapa a todos los deportistas con discapacidad de Honduras y a sus familias, para que encuentren siempre en la Iglesia una casa donde son amados tal como son.

Fuente: Vatican News, Vatican.va (saludo del Papa León XIV a la delegación de Special Olympics, 19 de septiembre de 2026) y ACI Prensa.

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