Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, santos jóvenes de nuestro tiempo
Foto: Dobroš, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
El 7 de septiembre de 2025, el Papa León XIV canonizó a dos jóvenes que, separados por casi un siglo, comparten un mismo mensaje: la santidad no es un privilegio reservado a unos pocos, sino un camino accesible para cualquier persona que ponga a Cristo en el centro de su vida. Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati se han convertido, desde entonces, en dos de los santos más queridos por los jóvenes católicos de todo el mundo.
Carlo Acutis, el “ciberapóstol” de la Eucaristía
Carlo Acutis nació en Londres en 1991 y creció en Milán, en el seno de una familia que, como sus propios padres reconocieron después, no era especialmente practicante. Fue una niñera polaca profundamente devota, llamada Devota, quien acompañó los primeros pasos de fe de Carlo, un niño que desde muy pequeño mostró un amor extraordinario por la Eucaristía.
A los once años, Carlo ya había aprendido a programar y decidió usar sus conocimientos de informática para algo que marcaría su corta vida: creó un sitio web que catalogaba milagros eucarísticos ocurridos en distintas partes del mundo, hoy traducido a dieciocho idiomas. Solía repetir una frase que resume toda su espiritualidad: “La Eucaristía es mi autopista al cielo”.
Carlo murió en 2006, a los quince años, a causa de una leucemia fulminante, ofreciendo su sufrimiento por el Papa y por la Iglesia. Su testimonio, unido a milagros verificados por la Iglesia (entre ellos la curación de un niño brasileño con una enfermedad pancreática y la recuperación de una joven costarricense de una grave lesión cerebral, ambos obtenidos por su intercesión) llevaron a su canonización.
Pier Giorgio Frassati, el alpinista que subía “hacia lo alto”
Casi un siglo antes, en Turín, nació Pier Giorgio Frassati (1901-1925), miembro de una familia influyente (su padre fundó el diario La Stampa) pero con un corazón que lo llevó a vivir de manera muy distinta a lo que su posición social podría haber sugerido. Apasionado montañista, hizo suyo el lema “Verso l’alto” (“Hacia lo alto”), una frase que resume tanto su amor por la montaña como su búsqueda constante de una vida orientada hacia Dios.
Frassati vivió las Bienaventuranzas de manera muy concreta: se entregó al servicio de los más pobres a través de la Sociedad de San Vicente de Paúl, y no dudó en oponerse públicamente al fascismo naciente en la Italia de su época. Como terciario dominico, un laico unido a la familia de Santo Domingo, tomó el nombre de fray Jerónimo.
Murió en 1925, a los veinticuatro años, tras contagiarse de poliomielitis por el contacto cercano con los enfermos que visitaba y ayudaba. Su funeral sorprendió a la aristocracia de Turín: miles de personas pobres, a quienes había ayudado en secreto durante años sin que su propia familia lo supiera, llegaron a despedirlo.
Dos caminos distintos, una misma santidad
Lo que hace tan poderoso el testimonio conjunto de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati es precisamente su diferencia: uno vivió su fe a través de la tecnología y la evangelización digital; el otro, a través del compromiso social y el servicio directo a los más necesitados. Ambos demuestran que no existe un único molde para la santidad: cada persona puede encontrar a Dios en medio de su propia vocación, sus talentos y su época.
Por eso, la Iglesia los presenta hoy como modelos especialmente cercanos para los jóvenes: uno nacido en la era de internet, y otro que vivió con una alegría contagiosa incluso mientras ayudaba a los más pobres de su ciudad.
Un ejemplo para vivir en la parroquia y en familia
La historia de estos dos santos jóvenes es una excelente ocasión para acercar a los adolescentes y jóvenes de nuestra parroquia a la vida de fe desde un lenguaje que ellos mismos pueden reconocer. Carlo nos recuerda que la tecnología, bien orientada, puede ser una herramienta de evangelización; Pier Giorgio nos recuerda que la alegría verdadera nace del servicio silencioso a los demás.
Podemos proponer en los grupos de jóvenes de la parroquia una jornada de reflexión sobre ambos testimonios, invitando a los adolescentes a preguntarse: ¿cómo puedo yo, con mis propios talentos (ya sea la tecnología, el deporte, el arte o cualquier otro don) acercarme más a Cristo y servir a los demás?
Santos “de nuestro tiempo” para toda la Iglesia
Con la canonización de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, la Iglesia ofrece al mundo dos figuras profundamente actuales: jóvenes normales, con estudios, amigos, aficiones y una vida cotidiana como la de cualquier persona de su edad, que decidieron vivir esa normalidad con una intensidad extraordinaria de fe. Su ejemplo sigue inspirando hoy a millones de jóvenes católicos a descubrir que la santidad, lejos de ser algo lejano o inalcanzable, puede vivirse aquí y ahora, en medio de la vida diaria.
Fuente: Vatican News e Infobae, a partir de la homilía y la ceremonia de canonización presidida por el Papa León XIV el 7 de septiembre de 2025.

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