Misas · Dom 6:00 · 8:30 · 10:30 a.m. · 6:00 p.m. | Lun–Vie ver horarios
+504 9452-5010
Reflexión

Virgen de Suyapa: la pequeña imagen que es Madre de Honduras

Foto: Benjamín Núñez González, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

‹ Volver a Noticias

En la Basílica de la Anunciación, en Nazaret, el lugar donde el ángel Gabriel anunció a María que sería la Madre de Dios, hay mosaicos de la Virgen enviados por pueblos de todo el mundo. Uno de ellos dice “Honduras” y muestra una imagen muy querida para nosotros: la Virgen de Suyapa. Allí, en la tierra de Jesús, nuestra patrona representa a todo un país que la reconoce como Madre.

Esta semana, en la que los obispos de Honduras han vivido en Roma su visita ad limina y se han encontrado con el Papa León XIV, es un buen momento para volver la mirada a la patrona de Honduras y recordar su historia, su mensaje y el lugar que ocupa en el corazón de los hondureños.

El hallazgo de la Virgen de Suyapa en 1747

La historia comienza a inicios de febrero de 1747. Alejandro Colindres, un joven campesino de la aldea de Suyapa, regresaba a casa con el niño Lorenzo Martínez después de una jornada de trabajo en la cosecha de maíz. Al caer la noche se detuvieron a descansar en la quebrada de Piligüín, en las montañas cercanas a Tegucigalpa.

Cuando Alejandro se acostó en el suelo, sintió algo que le molestaba en la espalda. Lo tomó y lo tiró lejos, pensando que era una piedra. Al acostarse de nuevo, volvió a sentirlo. Esta vez lo guardó en su morral y, al llegar la mañana, descubrió que era una pequeña imagen de la Virgen María.

La llevó a su casa y su familia la colocó en un altar sencillo. Desde ese momento, los vecinos comenzaron a llegar para rezar ante ella. Así nació una devoción que, con los años, se extendería por todo el país y más allá de sus fronteras.

Una imagen pequeña con un mensaje grande

La imagen de la Virgen de Suyapa es muy pequeña: mide apenas unos seis centímetros y medio. Está tallada en madera de cedro, tiene un color oscuro, el cabello largo hasta los hombros y las manos juntas en oración.

Su pequeñez es parte de su mensaje. Dios eligió una imagen humilde, encontrada por un campesino pobre en medio del campo, para mostrar su amor a todo un pueblo. Es el mismo estilo de María en el Evangelio: la sencilla joven de Nazaret que se llamó a sí misma “la esclava del Señor” y en quien Dios hizo grandes cosas.

Hoy la imagen se viste con un manto bordado y un resplandor que la hacen más visible, pero en el fondo sigue siendo la misma figura pequeña que cabía en la mano de Alejandro Colindres.

Los primeros milagros y la primera ermita

La fama de la Virgen de Suyapa creció con los favores que los fieles atribuían a su intercesión. Uno de los primeros que se recuerdan ocurrió en 1768: don José de Zelaya Midence, que sufría una grave enfermedad, pidió a la Virgen su curación y quedó sano. En agradecimiento, apoyó la construcción de una ermita para ella, que se terminó en 1777 en la aldea de Suyapa.

Esa pequeña iglesia colonial, que todavía existe, fue durante casi dos siglos el centro de la devoción. A ella llegaban peregrinos de todo el país a pie, en carreta o a caballo, para dar gracias y presentar sus necesidades.

Patrona de Honduras

En 1925 el Papa Pío XI declaró oficialmente a Nuestra Señora de Suyapa Patrona de Honduras y fijó su fiesta el 3 de febrero. Desde entonces, cada año, miles de personas peregrinan a su santuario en los días previos a esa fecha, en una de las manifestaciones de fe más grandes del país.

Con el crecimiento de la devoción, la ermita se quedó pequeña. A mediados del siglo pasado comenzó la construcción de la gran Basílica de Suyapa, un templo amplio que hoy domina el paisaje en las afueras de Tegucigalpa y que recibe a peregrinos de toda Honduras y de Centroamérica.

San Juan Pablo II visitó Honduras en 1983, y su recuerdo sigue presente en el santuario, donde una estatua suya acoge a los peregrinos.

Una Madre que no abandona a su pueblo

La historia de la imagen tiene también momentos de dolor. En 1936 fue robada, y el 1 de septiembre de 1986 volvió a desaparecer del santuario. Aquella vez fue encontrada días después, envuelta en papel periódico, sin sus adornos de oro y plata. Para muchos hondureños aquel hallazgo fue motivo de gran alegría y una señal de que la Madre no abandona a su pueblo.

Estos episodios nos recuerdan que la fe no depende del oro ni de los adornos. La Virgen de Suyapa sigue siendo la misma pequeña imagen, pobre y sencilla, que acompaña a los pobres y sencillos.

La Virgen de Suyapa y la Iglesia en Honduras

Para la Iglesia hondureña, la Virgen de Suyapa es mucho más que una tradición. Es el lugar al que vuelven los obispos, sacerdotes, religiosas y laicos para encomendar la misión. Las grandes alegrías y las grandes tragedias del país, como los huracanes, las epidemias o los momentos de crisis, han llevado siempre a los hondureños a sus pies.

En estos días, mientras nuestros obispos regresan de su visita ad limina en Roma, podemos poner en manos de la Virgen de Suyapa los frutos de ese encuentro con el Papa. Sobre esta visita puedes leer el artículo Visita ad limina: un camino de comunión, escucha y misión.

Suyapa y Lourdes: una misma Madre

En nuestra parroquia de Choloma veneramos a la Virgen bajo el título de Nuestra Señora de Lourdes, que se apareció a Santa Bernardita en Francia en 1858. A veces alguien pregunta si son “vírgenes distintas”. La respuesta es sencilla: hay una sola María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Los distintos títulos, como Suyapa, Lourdes, Guadalupe o el Pilar, recuerdan lugares y momentos en los que ella mostró su cercanía a un pueblo.

Suyapa nos habla de la Madre que se hace pequeña y se deja encontrar por los campesinos de Honduras. Lourdes nos habla de la Madre que se aparece a una niña pobre y enferma y abre una fuente de sanación. Las dos nos conducen al mismo lugar: a Jesús.

Qué nos enseña la Virgen de Suyapa

Que Dios se fija en los pequeños. Eligió a un campesino y a un niño para darnos este regalo. En el Reino de Dios, los humildes tienen un lugar privilegiado.

Que María camina con su pueblo. Desde 1747 la Virgen ha acompañado la historia de Honduras en sus alegrías y sufrimientos.

Que la fe se vive en comunidad. Las peregrinaciones a Suyapa son una expresión de un pueblo que camina unido.

Que la oración sencilla tiene fuerza. Las manos juntas de la imagen nos invitan a rezar con confianza, como niños ante su madre.

Cómo vivir la devoción a la Virgen de Suyapa

No hace falta esperar al 3 de febrero para acercarnos a nuestra patrona. Estas son algunas maneras sencillas de vivir esta devoción durante todo el año:

  • Peregrinar al santuario. Si alguna vez viajas a Tegucigalpa, visita la Basílica y también la pequeña ermita colonial de la aldea de Suyapa, donde comenzó todo. Es un lugar ideal para rezar con calma y dar gracias.
  • Tener su imagen en casa. Muchas familias hondureñas tienen una estampa o una pequeña imagen de la Virgen de Suyapa. Puede ser el centro de un rincón de oración familiar.
  • Rezar el Rosario por Honduras. En este mes de octubre, mes del Rosario, podemos dedicar un misterio cada día a nuestro país: por la paz, por los migrantes, por los jóvenes y por quienes gobiernan.
  • Enseñar su historia a los niños. Contarles cómo un campesino encontró a la Virgen en el monte ayuda a que crezcan amando a su patria y a su fe.
  • Imitar su humildad. La mejor manera de honrar a María es vivir como ella: con sencillez, con servicio a los demás y con un corazón abierto a Dios.

Cada uno de estos gestos, por pequeño que parezca, nos une a los millones de hondureños que a lo largo de casi trescientos años han encontrado consuelo a los pies de la Virgen de Suyapa.

Oración a la Virgen de Suyapa

Virgen de Suyapa, Madre y Patrona de Honduras, que quisiste ser encontrada por un humilde campesino en las montañas de nuestra tierra, mira con amor a tu pueblo. Protege a nuestras familias, consuela a los que sufren, acompaña a los migrantes y a los enfermos, y da paz a nuestro país. Bendice a nuestros obispos y sacerdotes, para que guíen a la Iglesia con sabiduría y valentía. Haz que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a decir sí a Dios en lo pequeño de cada día. Nuestra Señora de Suyapa y Nuestra Señora de Lourdes, rueguen por nosotros. Amén.

La Madre que nos espera

Del mosaico de Nazaret a la ermita de Suyapa, la pequeña imagen de nuestra patrona nos recuerda que Honduras tiene una Madre que no se cansa de esperarnos. Este domingo, al terminar el día, recemos un Ave María por nuestro país y pongamos en sus manos todo lo que vivimos esta semana como Iglesia.

Fuente: Conferencia Episcopal de Honduras, Suyapa Medios, Vatican News, ACI Prensa.

Comparte este artículo

Comentarios

Deja tu comentario

Tu correo no se publica. Los comentarios se revisan antes de aparecer en la página.

Recibe las noticias de la parroquia

Cada domingo te enviamos a tu correo los artículos y avisos de la semana. Gratis, y te puedes dar de baja cuando quieras.