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Reflexión

Tránsito de San Francisco: 800 años de su paso a la casa del Padre

Foto: Diego Baglieri, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

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Este sábado 3 de octubre de 2026, la Iglesia y toda la Familia Franciscana recuerdan el Tránsito de San Francisco de Asís, el paso del Poverello de esta vida a la casa del Padre. No es un aniversario cualquiera: se cumplen exactamente 800 años de aquella tarde de 1226 en la que Francisco murió en la Porciúncula, cantando y rodeado de sus hermanos.

Para celebrarlo, el Papa León XIV convocó un Año Jubilar Franciscano que comenzó el 10 de enero de 2026 y terminará el 10 de enero de 2027, con el regalo de la indulgencia plenaria. Hoy y mañana, fiesta litúrgica del santo, son el corazón de este año de gracia. Queremos contarte qué es el Tránsito, cómo murió Francisco y cómo podemos vivir este centenario desde nuestras parroquias y familias.

Qué es el Tránsito de San Francisco

La palabra “tránsito” significa paso. Los franciscanos no hablan de la “muerte” de su fundador, sino de su tránsito, porque así la vivió él: como el paso de un umbral, como la Pascua personal de un hombre que había seguido a Cristo pobre y crucificado y que ahora iba a su encuentro definitivo.

Por eso, cada 3 de octubre al atardecer, en conventos, parroquias y comunidades franciscanas del mundo entero se celebra una vigilia de oración llamada precisamente “el Tránsito”. En ella se proclaman los relatos de los últimos momentos del santo, se rezan los salmos que él rezó, se canta el Cántico de las criaturas y se renueva el deseo de vivir el Evangelio con la sencillez de Francisco.

Cómo murió San Francisco de Asís

En el otoño de 1226, Francisco tenía unos 44 años, pero su cuerpo estaba agotado. Llevaba en sus manos, pies y costado las llagas de Cristo, recibidas dos años antes en el monte La Verna. Sufría una grave enfermedad de los ojos que lo había dejado casi ciego, además de dolores de estómago y del hígado. Sabiendo que se acercaba su final, pidió que lo llevaran a la Porciúncula, la pequeña capilla de Santa María de los Ángeles, a los pies de Asís, donde había nacido su Orden.

Las primeras biografías del santo, escritas por Tomás de Celano y por San Buenaventura, nos dejaron detalles conmovedores de esas últimas horas:

  • Pidió que lo pusieran desnudo sobre la tierra desnuda. Quería morir como había vivido, sin poseer nada, imitando a Cristo en la cruz.
  • Bendijo a sus hermanos uno por uno, perdonando y pidiendo perdón, y les recomendó amar la pobreza y la Iglesia.
  • Pidió que le leyeran el Evangelio de San Juan, en el pasaje que comienza antes de la fiesta de la Pascua, cuando Jesús sabe que ha llegado su hora de pasar de este mundo al Padre (Jn 13,1).
  • Rezó el Salmo 141, que comienza: “A voz en grito clamo al Señor”.
  • Cantó y pidió a los hermanos que cantaran el Cántico de las criaturas.

Francisco murió al caer la tarde del sábado 3 de octubre de 1226. Los relatos cuentan que en ese momento una bandada de alondras, aves que aman la luz, revoloteó cantando sobre el techo de la celda, como despidiendo a quien tanto había alabado a Dios por sus criaturas.

Apenas dos años después, el 16 de julio de 1228, el papa Gregorio IX lo canonizó en Asís. Su cuerpo descansa hoy en la cripta de la basílica que lleva su nombre.

“Alabado seas, mi Señor, por la hermana muerte corporal”

Uno de los detalles más hermosos del Tránsito es la última estrofa que Francisco añadió a su Cántico de las criaturas. Había compuesto este himno un año antes, enfermo y casi ciego, alabando a Dios por el hermano sol, la hermana luna, el hermano fuego y la hermana agua. Ya cerca del final, agregó una estrofa nueva para alabar a Dios por la hermana muerte corporal, de la que ningún ser humano puede escapar.

Llamar “hermana” a la muerte no es una frase poética vacía. Es una profesión de fe en la Resurrección. Para quien vive unido a Cristo, la muerte deja de ser la última palabra. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, gracias a Cristo la muerte cristiana tiene un sentido positivo, porque el cristiano que une su propia muerte a la de Jesús la vive como un ir hacia Él y entrar en la vida eterna (n. 1010-1011).

Francisco también advierte en esa estrofa sobre la “muerte segunda”, la del pecado que separa de Dios, y llama bienaventurados a quienes la muerte encuentre cumpliendo la voluntad del Señor.

En una cultura que esconde la muerte o la vive con miedo, el ejemplo del Poverello nos enseña a mirarla con serenidad cristiana.

El Año Jubilar Franciscano y la indulgencia plenaria

Con motivo de los 800 años de la muerte de San Francisco, el Papa León XIV quiso regalar a toda la Iglesia un año especial. Por decreto de la Penitenciaría Apostólica, el Año de San Francisco se celebra del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027 y concede la indulgencia plenaria a quienes participen en él con las debidas disposiciones.

El año se inauguró el 10 de enero en la basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, con una ceremonia en la que se encendió una vela con la llama pascual en la capilla del Tránsito, el mismo lugar donde murió el santo. Entre el 22 de febrero y el 22 de marzo, durante la Cuaresma, el cuerpo de San Francisco fue expuesto a la veneración pública por primera vez en la historia. Y el 6 de agosto, el Papa León XIV peregrinó a Asís para encontrarse con los jóvenes franciscanos y celebrar la Santa Misa en la Porciúncula.

Cómo obtener la indulgencia plenaria

La indulgencia del Año Franciscano se puede ganar en cualquier parte del mundo, no solo en Italia. Estas son las condiciones:

  1. Peregrinar a una iglesia conventual franciscana o a cualquier templo dedicado a San Francisco de Asís, y participar allí en una celebración o dedicar un tiempo a la oración.
  2. Confesarse sacramentalmente.
  3. Comulgar en la Santa Misa.
  4. Rezar por las intenciones del Santo Padre, por ejemplo con un Padre Nuestro y un Ave María.

Los ancianos, los enfermos y quienes por un motivo serio no pueden salir de casa también pueden obtenerla, uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo a Dios sus oraciones y sufrimientos.

En Honduras hay templos dedicados a San Francisco y comunidades atendidas por frailes franciscanos. Este fin de semana del 3 y 4 de octubre es una ocasión ideal para acercarse a uno de ellos.

La paz, el gran mensaje de Francisco para hoy

Al convocar este año jubilar, el Papa León XIV explicó por qué la figura de Francisco es tan actual. En una época marcada por guerras interminables y por divisiones que generan desconfianza y miedo, el santo de Asís sigue hablando con su testimonio de paz auténtica y de reconciliación.

En su carta a la Familia Franciscana del 7 de enero de 2026, el Santo Padre recordó que para Francisco la paz no es solo un acuerdo humano, sino un don de Dios, y animó a los católicos a ser testigos «desarmados y desarmantes» de la paz que viene de Cristo.

Esta preocupación por la paz atraviesa todo el pontificado de León XIV. Por eso nos ha pedido rezar el Rosario por la paz cada día de este mes de octubre. Recordar a Francisco, el hombre que saludaba a todos con las palabras “Paz y bien”, es una manera de unirnos a ese mismo deseo.

San Francisco y el cuidado de la creación

Es imposible hablar de Francisco sin mencionar su amor por la creación. El Cántico de las criaturas es uno de los primeros grandes poemas de la lengua italiana y una de las oraciones más bellas de la historia cristiana. San Juan Pablo II lo proclamó en 1979 patrono de los que cultivan la ecología.

El papa Francisco tomó su nombre de él y puso las primeras palabras del Cántico, “Laudato si'”, como título de su encíclica sobre el cuidado de la casa común (2015). Años después, el 3 de octubre de 2020, en la víspera de la fiesta del santo, firmó en Asís, junto a su tumba, la encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social.

El amor de Francisco por la creación nacía de su fe: veía en cada criatura una huella del Creador y por eso las llamaba hermanas.

Cómo vivir el Tránsito en familia y en la parroquia

Este centenario es una invitación para todos. Te proponemos algunas maneras sencillas de vivirlo:

  • Participar en la celebración del Tránsito este sábado por la tarde, si en tu parroquia o en una comunidad franciscana cercana se organiza.
  • Rezar en familia el Cántico de las criaturas. Se puede leer despacio, en voz alta, y que cada miembro de la familia agradezca a Dios por una criatura concreta.
  • Hablar en casa, con serenidad, sobre la muerte cristiana, sobre todo si la familia ha perdido recientemente a un ser querido. Rezar juntos por los difuntos.
  • Buscar la reconciliación. Francisco murió perdonando y pidiendo perdón. Quizá este sea el momento de dar ese paso pendiente con un familiar o un vecino.
  • Llevar a las mascotas a la bendición que muchas parroquias celebran el 4 de octubre, recordando que todo lo creado es un regalo de Dios.
  • Ganar la indulgencia plenaria del Año Franciscano, aplicándola por uno mismo o por un difunto.

Una oración para este 3 de octubre

Francisco escribió muchas oraciones breves. Una de las más conocidas, que rezaba ante el crucifijo de San Damián al comienzo de su conversión, es perfecta para este día:

Sumo y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón. Dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

El santo que nos enseña a pasar a la vida

Ochocientos años después, la tarde del 3 de octubre de 1226 sigue hablándonos. Francisco de Asís nos enseña que una vida entregada a Dios no termina en la tumba, sino en la alegría de la Pascua.

Que este centenario nos ayude a vivir como él: con sencillez, con alegría, sirviendo a los más pobres, cuidando la creación y siendo constructores de paz en nuestras casas, en nuestros barrios y en nuestra querida Honduras. Y que, cuando llegue nuestra hora, también podamos recibir a la hermana muerte con la esperanza de encontrarnos con el Señor.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros.

Fuentes: Vatican News (inauguración del octavo centenario en Asís y carta del Papa León XIV a la Familia Franciscana, enero de 2026; visita del Papa a Asís, agosto de 2026), ACI Prensa (decreto de la Penitenciaría Apostólica sobre la indulgencia plenaria del Año de San Francisco), Aleteia (qué es el Tránsito de San Francisco, 2 de octubre de 2026), Vatican.va (Catecismo de la Iglesia Católica, Laudato si’, Fratelli tutti), Tomás de Celano y San Buenaventura (biografías de San Francisco).

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