Virgen del Rosario, 7 de octubre: su fiesta y San Bartolo Longo
La Virgen del Rosario, de Caravaggio (1607), Museo de Historia del Arte de Viena. Dominio público, vía Wikimedia Commons
Cada 7 de octubre la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario, una de las fiestas marianas más queridas por el pueblo católico. En el corazón del mes del Rosario, esta memoria nos invita a mirar a María como la Madre que nos enseña a contemplar a su Hijo, cuenta a cuenta, misterio a misterio.
Este año la fiesta llega con un aniversario muy especial. El 5 de octubre se cumplieron 100 años de la muerte de San Bartolo Longo, el abogado italiano que pasó de las tinieblas del espiritismo a ser el gran apóstol del Rosario y el fundador del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya. El papa León XIV lo proclamó santo hace apenas un año, y en mayo de 2026 quiso celebrar el primer aniversario de su pontificado precisamente en Pompeya, a los pies de la Virgen del Rosario.
El origen de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario
La fiesta tiene su origen en un momento dramático de la historia de Europa. El 7 de octubre de 1571, la flota cristiana se enfrentó a la armada otomana en el golfo de Lepanto, en aguas de Grecia. El papa san Pío V, dominico, había pedido a los fieles de toda la cristiandad rezar el Rosario para implorar la protección de la Virgen.
La victoria fue atribuida a la intercesión de María, y san Pío V instituyó en acción de gracias la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria. Dos años después, en 1573, su sucesor Gregorio XIII le dio el nombre de Nuestra Señora del Rosario, para que quedara claro que la verdadera fuerza había sido la oración.
Con el tiempo la fiesta se extendió a toda la Iglesia. El papa Clemente XI la hizo universal en 1716, y desde comienzos del siglo XX se celebra cada 7 de octubre. De esta fiesta nace también la costumbre de dedicar todo el mes de octubre al Rosario, como explicamos en nuestro artículo sobre el origen del mes del Rosario y cómo rezarlo.
Qué celebramos el 7 de octubre
Más allá de la historia, la fiesta de la Virgen del Rosario no es la memoria de una batalla. Es la celebración de una forma de orar que la Iglesia considera un tesoro: el Rosario, que san Juan Pablo II describió como un compendio de todo el mensaje evangélico en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002, n. 1).
Al rezar el Rosario recorremos con María los misterios de la vida de Jesús: su encarnación y su infancia, su vida pública, su pasión y muerte, su resurrección y su gloria. María no nos aparta de Cristo, sino que nos lleva a Él. Por eso la imagen tradicional de la Virgen del Rosario la muestra con el Niño Jesús en brazos y el rosario en la mano, ofreciéndolo a quienes se acercan a ella.
La tradición une esta devoción a santo Domingo de Guzmán y a la Orden de Predicadores, los dominicos, que durante siglos la difundieron por todo el mundo. Fueron precisamente los frailes dominicos quienes la trajeron a nuestras tierras de América.
San Bartolo Longo: del espiritismo al Rosario
La vida de Bartolo Longo parece una novela. Nació el 10 de febrero de 1841 en Latiano, en el sur de Italia, en una familia católica. Mientras estudiaba Derecho en Nápoles, en un ambiente universitario muy hostil a la Iglesia, se alejó de la fe y terminó involucrado en sesiones de espiritismo, hasta llegar a participar como una especie de “sacerdote” en una secta.
Aquella experiencia lo dejó destrozado, física y espiritualmente. Gracias a la ayuda de un profesor amigo, Vincenzo Pepe, y de un sacerdote dominico, el padre Alberto Radente, Bartolo volvió a la fe, se confesó y comenzó una vida nueva. Se hizo terciario dominico y quiso reparar el mal que había hecho dedicando su vida a la oración y a la caridad.
En 1872, mientras atendía unos asuntos en el valle de Pompeya, una zona pobre y abandonada en la fe, vivió un momento de angustia profunda. Allí comprendió en su interior que su camino de salvación pasaba por propagar el Rosario. Desde ese día no hizo otra cosa.
El Santuario de Pompeya y la Súplica a la Virgen
En 1875 Bartolo consiguió para la pequeña iglesia del valle un viejo cuadro de la Virgen del Rosario, muy deteriorado, que llegó a Pompeya sobre una carreta. Restaurado, ese cuadro se convirtió en el centro de una devoción que creció de forma sorprendente. En 1876 se colocó la primera piedra del templo que hoy es el Santuario Pontificio de la Bienaventurada Virgen del Santo Rosario de Pompeya.

Junto al santuario, Bartolo y su esposa, la condesa Marianna Farnararo De Fusco, levantaron obras de caridad admirables: orfanatos para niñas y niños, y casas para los hijos de los presos, algo revolucionario para su época. Pompeya se convirtió en una ciudad nacida alrededor de la oración y de la caridad.
En 1883 Bartolo escribió la Súplica a la Reina del Santo Rosario de Pompeya, una oración que se reza solemnemente dos veces al año: el 8 de mayo y el primer domingo de octubre. Millones de fieles en todo el mundo se unen a ella a mediodía.
San Juan Pablo II lo beatificó el 26 de octubre de 1980 y lo llamó apóstol del Rosario. Bartolo Longo murió en Pompeya el 5 de octubre de 1926. El papa León XIV lo canonizó en la plaza de San Pedro el 19 de octubre de 2025.
El papa León XIV y la Virgen del Rosario de Pompeya
Hay un detalle que une de manera especial al Santo Padre con Pompeya. El papa León XIV fue elegido el 8 de mayo de 2025, el día en que toda la Iglesia reza la Súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya. Él mismo lo ha recordado varias veces como un signo de la protección de María sobre su ministerio.
Por eso, al cumplirse el primer año de su pontificado, el 8 de mayo de 2026, el Papa viajó a Pompeya para poner su servicio bajo el amparo de la Virgen. Allí se encontró con enfermos y personas vulnerables atendidas por las obras de caridad que fundó Bartolo Longo, y presentó el Rosario como el motor escondido que hace posible todo lo demás en la vida del cristiano.
Además, el nombre que eligió, León, recuerda a León XIII, el Papa que escribió once encíclicas sobre el Rosario y que apoyó con entusiasmo la obra de Pompeya. Y en este mes de octubre, el papa León XIV ha pedido a todos los fieles rezar el Rosario cada día por la paz, como contamos en Rosario por la paz: el llamado del Papa León XIV para octubre.
La Virgen del Rosario en América Latina
En nuestro continente la Virgen del Rosario tiene un lugar muy especial. Muy cerca de nosotros, en Guatemala, la Virgen del Rosario es patrona del país. Su imagen de plata, terminada en 1592 por encargo de los dominicos, fue coronada canónicamente el 28 de enero de 1934 y cada octubre recibe a miles de peregrinos en la Ciudad de Guatemala.
En Colombia, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es la patrona de la nación, y en muchos pueblos de Centroamérica y México se celebran en octubre los tradicionales rezados y novenas a la Virgen del Rosario, con procesiones, cantos y altares adornados con flores.
En Honduras, donde la Virgen de Suyapa es nuestra patrona, el Rosario sigue siendo la oración de las abuelas, de los velorios, de las novenas y de las familias que se reúnen en casa. Es una herencia que no podemos dejar perder.
Cómo celebrar la Virgen del Rosario en familia y en la parroquia
Algunas ideas para vivir el 7 de octubre:
- Rezar el Rosario completo en familia, aunque sea un solo día, ofreciendo cada misterio por una intención: la paz, los enfermos, los jóvenes, los migrantes, las familias de Choloma.
- Participar en la Misa del día y, si es posible, en el rezo comunitario del Rosario en la parroquia.
- Rezar la Súplica a la Virgen de Pompeya o, al menos, una parte de ella, recordando a San Bartolo Longo en el centenario de su muerte.
- Bendecir los rosarios de la casa y regalar uno a alguien que no lo tenga, sobre todo a un niño o a un joven.
- Hacer una obra de caridad, como hizo Bartolo Longo, por los niños más necesitados de nuestra comunidad.
La vida de San Bartolo Longo nos enseña que nadie está tan lejos de Dios que no pueda volver. Si un hombre que estuvo atrapado en el espiritismo llegó a ser santo gracias al Rosario, ¿qué no podrá hacer María en nuestras familias si le damos un pequeño espacio cada día?
Oración a la Virgen del Rosario
Virgen del Santo Rosario, Madre de Dios y Madre nuestra, tú que guiaste a San Bartolo Longo de las tinieblas a la luz, mira con ternura a nuestras familias. Enséñanos a contemplar a Jesús en cada misterio, a rezar con sencillez y a amar con obras. Concede la paz a nuestro mundo, protege a Honduras y bendice a nuestra Parroquia Nuestra Señora de Lourdes. Amén.
Fuente: Santa Sede (vatican.va, carta apostólica Rosarium Virginis Mariae), ACI Prensa (Nuestra Señora del Rosario y visita del papa León XIV a Pompeya del 8 de mayo de 2026), Aleteia y Orden Ecuestre del Santo Sepulcro (vida y canonización de San Bartolo Longo).

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