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Rosario por la paz: el llamado del Papa León XIV para octubre

Foto: Jan Hager, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

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El Papa León XIV pidió a todos los católicos rezar el Rosario por la paz durante el mes de octubre. Lo hizo el domingo 27 de septiembre de 2026, en el Ángelus que rezó al final de la Misa celebrada en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Francia, durante su viaje apostólico a ese país. Su petición fue directa: rezar cada día para que callen las armas en los lugares donde hoy hay guerra.

Para nuestra comunidad este llamado tiene un sabor muy especial. Somos la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Choloma, y fue precisamente desde la gruta de Massabielle, ante la Virgen que lleva nuestro nombre, donde el Santo Padre invitó al mundo entero a tomar el Rosario en las manos.

Qué pidió el Papa León XIV en Lourdes

En el Ángelus del 27 de septiembre, el Papa invitó a los fieles y a todas las comunidades cristianas a rezar el santo Rosario a lo largo de octubre con una intención concreta: «que cesen las guerras y se restablezca la paz entre los pueblos». No se trata de una petición abstracta. Detrás de esas palabras hay familias desplazadas, niños que crecen entre bombardeos y pueblos enteros que llevan años esperando una tregua.

El Santo Padre añadió dos indicaciones que vale la pena subrayar. La primera, acompañar la oración con actos concretos de penitencia y de misericordia. La segunda, comprometerse a favorecer siempre el diálogo y la reconciliación. El Rosario por la paz, entonces, no termina cuando se reza el último Gloria: continúa en la manera en que tratamos a los demás.

Quien desee conocer el resto de su mensaje a los peregrinos y a los enfermos puede leer nuestra crónica sobre la visita del Papa León XIV a Lourdes.

Por qué el Papa eligió Lourdes para pedir el Rosario

El lugar no fue casual. En 1858 la Inmaculada se apareció dieciocho veces a santa Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle. Desde la primera aparición, la Virgen llevaba un rosario colgado del brazo, y Bernardita, una joven pobre y sin estudios, hizo lo único que sabía hacer: sacó su propio rosario y comenzó a rezar. La Señora la acompañaba pasando las cuentas en silencio y uniéndose a ella en el Gloria.

El Papa León XIV recordó en su Ángelus esta escena: la Virgen guio la oración de Bernardita con el Rosario. Por eso Lourdes es, de algún modo, una escuela de esta oración sencilla. En el mismo santuario se levanta la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, consagrada en 1901, cuyas capillas están dedicadas a los misterios de la vida de Cristo que meditamos en cada decena.

María no se presentó en Lourdes con discursos ni con grandes revelaciones. Se presentó con un rosario y con una invitación a la oración y a la penitencia. Ciento sesenta y ocho años después, el sucesor de Pedro repite el mismo mensaje desde el mismo lugar.

Una tradición de los Papas: el Rosario por la paz

El llamado del Papa León XIV continúa una larga tradición de la Iglesia. La fiesta de Nuestra Señora del Rosario, que celebramos cada 7 de octubre, nació después de la batalla de Lepanto de 1571, cuando el papa san Pío V pidió a la cristiandad rezar el Rosario ante la amenaza que pesaba sobre Europa. Su sucesor, Gregorio XIII, instituyó la fiesta en 1573.

Siglos después, el papa León XIII escribió once encíclicas sobre el Rosario. En la primera de ellas, Supremi apostolatus officio (1883), consagró el mes de octubre a esta oración, y por eso hoy lo llamamos el mes del Rosario. En 1966, en plena guerra de Vietnam, san Pablo VI publicó la encíclica Christi Matri, en la que pidió a todo el pueblo de Dios rezar el Rosario en octubre para implorar la paz.

San Juan Pablo II, en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002, n. 6 y n. 40), confió al Rosario dos grandes intenciones: la paz en el mundo y la familia. En ese mismo documento añadió los misterios luminosos y recordó que quien medita a Cristo con María no puede quedar indiferente ante el sufrimiento de los demás.

Si quieres profundizar en el origen de esta oración y en cómo se reza paso a paso, te recomendamos nuestro artículo Octubre, mes del Santo Rosario: origen y cómo rezarlo.

Rezar el Rosario por la paz en familia

El Papa pidió la oración de los fieles y de las comunidades. Eso nos incluye a todos: a la abuela que reza sola cada tarde, a la familia que se reúne en la sala, al grupo de jóvenes y a la comunidad parroquial. Aquí van algunas ideas sencillas para vivir este mes:

  • Fijar una hora. Elegir un momento del día, después de la cena por ejemplo, y mantenerlo durante todo octubre. La constancia vale más que la duración.
  • Repartir las decenas. Cada miembro de la familia puede dirigir una decena. Los niños aprenden más rezando que escuchando explicaciones.
  • Poner nombre a la intención. Antes de cada misterio se puede mencionar un país en guerra, una familia que sufre la violencia o una comunidad dividida. Así la oración por la paz deja de ser genérica.
  • Rezar por la paz cercana. La paz del mundo empieza en casa. Se puede ofrecer una decena por la reconciliación con un familiar, un vecino o un compañero de trabajo.
  • Unirse a la comunidad. Rezar el Rosario antes o después de la Misa con otros fieles fortalece la fe y nos recuerda que no oramos solos. Consulta nuestros horarios de misas.

Una decena bien rezada, con calma y atención, vale más que cinco recitadas con prisa. Lo importante es contemplar el rostro de Cristo junto a María.

Penitencia y misericordia: el Rosario que se hace vida

El Santo Padre fue claro: la oración debe ir acompañada de gestos concretos. La penitencia no es un castigo, sino una manera de ordenar el corazón y hacerlo libre para amar. La misericordia es la forma que toma ese amor cuando se encuentra con alguien que sufre.

Durante este mes podemos ofrecer pequeños sacrificios por la paz: renunciar a algo que nos gusta, apagar el teléfono durante la comida familiar, ayunar un día a la semana o dedicar tiempo a un enfermo. También podemos hacer obras de misericordia: visitar a una persona sola, compartir alimentos con quien lo necesita, perdonar una ofensa antigua o pedir perdón por una propia.

El sacramento de la Reconciliación es, además, un camino privilegiado. No podemos pedir a Dios la paz entre los pueblos si no buscamos primero la paz con Él y con nuestros hermanos. Octubre es un buen mes para acercarse a la confesión.

Diálogo y reconciliación: una paz que empieza en Honduras

El Papa pidió también favorecer siempre el diálogo y la reconciliación. Esta invitación toca de cerca nuestra realidad. En Honduras conocemos bien el dolor de la violencia, de las familias separadas por la migración y de las divisiones que hieren a las comunidades.

Rezar el Rosario por la paz del mundo nos compromete también con la paz de nuestros barrios, de nuestras colonias y de nuestra ciudad. Cada hogar donde se reza unido es un pequeño foco de paz. Cada conflicto que se resuelve con diálogo y no con agresión es una respuesta concreta al llamado del Santo Padre.

Desde Choloma, como parroquia que lleva el nombre de Nuestra Señora de Lourdes, queremos responder con generosidad. La misma Virgen que enseñó a Bernardita a rezar el Rosario nos acompaña hoy a nosotros.

Octubre, un mes para rezar juntos

El mes de octubre nos ofrece varias ocasiones especiales para unirnos a esta intención. El 7 de octubre celebramos a Nuestra Señora del Rosario, un día ideal para rezar el Rosario completo en familia o en comunidad. Durante todo el mes la Iglesia ora además por las misiones y por las intenciones del Papa.

Cada vez que tomemos el rosario en las manos durante estas semanas, recordemos que no rezamos solos. Millones de católicos en todo el mundo responden al mismo llamado, desde las grandes basílicas hasta las capillas más humildes de nuestras aldeas.

Una oración sencilla que cambia el mundo

El Rosario es la oración de los sencillos. No necesita libros especiales ni largas preparaciones: basta un rosario, unos minutos y un corazón dispuesto. Con él han rezado santos, papas, madres de familia, campesinos y estudiantes. Por medio de él, la Iglesia ha pedido la paz en los momentos más oscuros de su historia.

El Papa León XIV nos pide hoy que volvamos a confiar en esta oración. No porque sea una fórmula mágica, sino porque nos une a María y, con ella, nos lleva a Jesús, Príncipe de la Paz.

Este octubre, tomemos el rosario con fe. Recemos por los pueblos que sufren la guerra, por los que han perdido a sus seres queridos y por los que gobiernan las naciones. Y pidamos a Nuestra Señora de Lourdes que nos haga también a nosotros constructores de paz en nuestras familias y en nuestra querida Honduras.

Nuestra Señora del Rosario, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Fuentes: Vatican.va (Ángelus del Papa León XIV, Lourdes, 27 de septiembre de 2026; carta apostólica Rosarium Virginis Mariae de san Juan Pablo II, 2002; encíclica Christi Matri de san Pablo VI, 1966) y ACI Prensa.

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