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Reflexión

Virgen del Pilar, 12 de octubre: historia y significado de su fiesta

Foto: CARLOS TEIXIDOR CADENAS, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

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Este lunes 12 de octubre la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Pilar, una de las advocaciones marianas más antiguas y queridas del mundo de habla hispana. Su santuario está en Zaragoza, España, pero su devoción cruzó el océano y llegó a toda América. La fiesta de la Virgen del Pilar coincide además con una fecha muy significativa para nuestro continente: el 12 de octubre de 1492, día en que comenzó el encuentro entre Europa y América, del que nació también la llegada del Evangelio a nuestras tierras.

¿Qué cuenta la tradición sobre la Virgen del Pilar? ¿Por qué un pilar? ¿Y qué nos dice esta devoción hoy a los católicos de Honduras?

La tradición de la Virgen del Pilar

Una antigua tradición de la Iglesia en España cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Santiago el Mayor viajó hasta la península ibérica para anunciar el Evangelio. La misión no fue fácil: la gente no lo escuchaba y los frutos eran muy pocos. Santiago se sentía desanimado.

La tradición relata que una noche, a orillas del río Ebro, en la ciudad que hoy es Zaragoza, mientras Santiago rezaba con un pequeño grupo de discípulos, se le apareció la Virgen María. Ella todavía vivía en la tierra, en Jerusalén, y llegó para consolarlo y animarlo a seguir adelante. Le dejó como señal una columna, un pilar, y le pidió que allí se construyera un templo en su honor.

Esa columna se convirtió en el símbolo de la firmeza de la fe. Sobre ella se levantó, con el paso de los siglos, el santuario que hoy conocemos como la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Por qué un pilar

El pilar tiene un significado muy hermoso. Así como una columna sostiene un edificio, María sostiene la fe de la Iglesia. Ella fue la primera discípula, la que creyó sin ver todo claro, la que permaneció firme al pie de la cruz y acompañó a los apóstoles en la oración mientras esperaban al Espíritu Santo.

Por eso la Virgen del Pilar es para muchos cristianos un signo de fortaleza en la fe, especialmente en los momentos de desánimo. Como a Santiago, María se acerca también hoy a quienes sienten que su esfuerzo no da fruto y les dice: no te rindas, sigue adelante.

La imagen y la basílica de Zaragoza

La imagen de la Virgen del Pilar es pequeña: una talla de madera de estilo gótico que representa a María de pie, con el Niño Jesús en su brazo izquierdo. Está colocada sobre la columna de jaspe que recuerda la visita de la Virgen a Santiago.

Una costumbre muy popular es cambiar cada día el manto que cubre la columna. Hay cientos de mantos donados por fieles, pueblos y países, y algunos días especiales la columna se muestra descubierta para que los peregrinos puedan besarla a través de una pequeña abertura.

La basílica actual, con sus torres y cúpulas junto al río Ebro, es uno de los santuarios marianos más visitados de Europa. Cada 12 de octubre, miles de personas participan en la tradicional ofrenda de flores, que llena de colores la plaza del Pilar y forma un enorme manto floral a los pies de una gran imagen de la Virgen.

Patrona de la Hispanidad

La Virgen del Pilar es patrona de España, y también es invocada como patrona de la Hispanidad, es decir, de todos los pueblos que comparten la lengua española y la herencia cultural que une a España con América.

Que su fiesta caiga el 12 de octubre no es casual para muchos creyentes: ese día de 1492 las naves de Cristóbal Colón llegaron a tierras americanas. Aquel encuentro estuvo lleno de luces y sombras. Hubo abusos, injusticias y sufrimiento para los pueblos indígenas, y la Iglesia ha pedido perdón por ellos. Pero también llegó a nuestras tierras el anuncio de Jesucristo, que hoy es parte de la identidad más profunda de nuestros pueblos.

Muchos misioneros, como fray Bartolomé de las Casas o San Pedro Claver, defendieron la dignidad de los indígenas y de los africanos esclavizados, recordando que todos somos hijos de Dios. Esa es la herencia que queremos celebrar: la fe que nos hace hermanos.

La Virgen del Pilar en América

La devoción a la Virgen del Pilar se extendió por América desde los primeros siglos de la evangelización. Muchas parroquias, colegios, ciudades y comunidades llevan su nombre. En distintos países de nuestro continente se celebra con misas, procesiones y fiestas populares.

Para los católicos de Honduras, esta advocación nos recuerda que María acompaña la fe de nuestros pueblos desde el comienzo. Ella es la misma que veneramos como Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras, y como Nuestra Señora de Lourdes, patrona de nuestra parroquia en Choloma. Son distintos títulos, pero una sola Madre que nos lleva siempre a su Hijo.

Qué nos enseña la Virgen del Pilar hoy

Que el desánimo no tiene la última palabra. Santiago estaba cansado y sin resultados, y María llegó para fortalecerlo. Cuando sentimos que nuestro trabajo en la familia, en la parroquia o en el servicio no da fruto, podemos acudir a ella.

Que la fe necesita columnas firmes. En un tiempo de tantas dudas y cambios, necesitamos una fe bien cimentada en la oración, en los sacramentos y en la Palabra de Dios.

Que la evangelización continúa. Santiago anunció el Evangelio en tierras lejanas; hoy nos toca a nosotros anunciarlo en nuestra casa, en el trabajo, en la escuela y en las redes sociales.

Que somos una sola familia. La Hispanidad, vista con ojos de fe, nos recuerda que pueblos distintos pueden vivir unidos por el Evangelio, respetando su propia cultura y dignidad.

Santiago, el apóstol que no se rindió

La historia del Pilar está unida a la figura del apóstol Santiago el Mayor, uno de los tres discípulos más cercanos a Jesús, junto con Pedro y Juan. Santiago estuvo presente en momentos muy especiales del Evangelio, como la Transfiguración en el monte Tabor y la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.

Era hermano de San Juan evangelista, y Jesús los llamaba “hijos del trueno” por su carácter fuerte y apasionado. Fue el primero de los apóstoles en dar la vida por Cristo: los Hechos de los Apóstoles cuentan que el rey Herodes lo mandó matar en Jerusalén.

Una antigua tradición cuenta que sus restos fueron llevados a Galicia, en el noroeste de España, donde hoy se encuentra el santuario de Santiago de Compostela, meta del famoso Camino de Santiago que recorren cada año cientos de miles de peregrinos de todo el mundo.

La historia del Pilar nos muestra a un Santiago muy humano: cansado, desanimado, con la sensación de haber fracasado. Y precisamente allí, en su debilidad, recibe el consuelo de la Madre de Jesús. Es una imagen muy cercana a lo que vivimos muchas veces en la familia, en el trabajo o en el servicio a la Iglesia: no siempre vemos los frutos, pero Dios no nos deja solos.

María, Madre que acompaña a los que anuncian el Evangelio

En toda la historia de la Iglesia, María aparece acompañando a los que anuncian a su Hijo. Estuvo con los apóstoles en Pentecostés, cuando recibieron el Espíritu Santo y comenzaron a predicar. Y a lo largo de los siglos, misioneros, catequistas, sacerdotes y familias enteras se han puesto bajo su protección.

La Virgen del Pilar es, en este sentido, una patrona muy adecuada para el mes de las misiones. Ella fortaleció al primer evangelizador de España; hoy puede fortalecer también a quienes anuncian a Cristo en los rincones más difíciles del mundo, y a cada uno de nosotros en nuestra misión diaria.

Cómo celebrar a la Virgen del Pilar en familia

  • Rezar el Rosario el lunes 12 de octubre, pidiendo por la fe de nuestras familias y por los pueblos de América Latina.
  • Llevar flores a una imagen de la Virgen en casa o en la parroquia, como signo de la ofrenda que se hace en Zaragoza.
  • Agradecer a Dios por quienes nos transmitieron la fe: abuelos, padres, catequistas y sacerdotes.
  • Rezar por los misioneros, especialmente en este mes de las misiones.

Oración a la Virgen del Pilar

Santísima Virgen del Pilar, que fortaleciste al apóstol Santiago cuando estaba desanimado y le diste una columna firme como señal de tu presencia, sostén también hoy nuestra fe. Acompaña a nuestras familias en las dificultades, da valor a los que anuncian el Evangelio y une en un solo corazón a todos los pueblos de América. Que nunca nos falte la confianza en tu Hijo Jesús. Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora de Suyapa y Nuestra Señora de Lourdes, rueguen por nosotros. Amén.

Una Madre que sostiene

La fiesta de la Virgen del Pilar nos invita a mirar a María como columna de nuestra fe. Ella no nos quita las dificultades del camino, pero nos sostiene para no caer. Este 12 de octubre, pongamos en sus manos nuestras familias, nuestra parroquia y nuestro país, y pidámosle que nos ayude a ser, como Santiago, testigos valientes del Evangelio.

Fuente: Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, Vatican News, ACI Prensa.

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